Not seeing a Scroll to Top Button? Go to our FAQ page for more info.

Entradas recientes

Secciones

domingo, 1 de mayo de 2022

Reseña #49 - La vida invisible de Addie Larue - V.E. Schwab


 La vida invisible de Addie Larue es una novela de la que escuché hablar incluso antes de que saliera publicada. Después, cada vez que me topaba con ella, que fueron muchas, en la estantería de alguna librería, no podía evitar sentirme atraída por su sublime portada y su trama original. Pero siempre estaba presente el miedo a comenzar a leerla y terminar decepcionada. Sin embargo, después de haber leído todas las críticas positivas y todos los elogios que recibió, finalmente me sumergí en sus páginas y solo puedo decir que no me arrepiento en absoluto de haberlo hecho. Honestamente, el libro me dejó literalmente pasmada. No esperaba sentir toda esa mezcla de emociones, desde el odio y la ira hasta la alegría y la felicidad, e incluso la tristeza y la conmoción. Es el tipo de libro que amas u odias, y en mi caso, ¡me encantó!







La historia promete ser intrigante y, en definitiva, lo es. No esperéis una historia salpicada de acción a cada pasaje, al contrario, es una historia que toma su tiempo para crear una cierta atmósfera. La lentitud en el ritmo de la narración no me ha molestado en absoluto, al contrario, me ha permitido entrar más fácilmente en la vida de Addie, en la soledad que experimenta el personaje principal, en la extensión del tiempo que transcurre mediante flashbacks. La alternancia entre pasado y presente, por otro lado, posibilita la duración del suspense y la comprensión de ciertas situaciones. La atmósfera, descrita por Victoria E. Schwab, autora también de Shades of Magic, es fluida y a la vez exquisita.













La pluma filosófica y afilada de la autora consigue transportarnos perfectamente al universo de Addie Larue, una joven francesa del siglo XVIII, obligada a contraer matrimonio contra su voluntad, un matrimonio del que quiere escapar a toda costa. Y para lograrlo, se resigna a hacer un pacto de lo más singular con el mismísimo diablo: ofrecer su alma a cambio de la inmortalidad, de la inmunidad y de la libertad incondicional. No obstante, todo pacto diabólico tiene sus consecuencias y Addie lo descubre muy pronto, pero demasiado tarde, pues acaba por pagar un alto precio por esa libertad tan deseada; haga lo que haga, vaya donde vaya, estará condenada eternamente a no dejar rastro de su existencia en la memoria de aquellos a quienes conoce como si nunca hubiera existido. Por no hablar de ese misterioso ser de la noche con el que negoció y que sigue persiguiéndola para apropiarse de su alma de una vez por todas... a pesar de los innumerables intentos de ella por retrasar la fecha límite de su pacto cada año.








Addie es, de alguna manera, un personaje atemporal, que ha vivido trescientos años cargados de soledad, de penurias, de angustia… Cada vez que conoce a alguien y ese alguien la pierde de vista, aunque sea solo una milésima de segundo, su recuerdo sobre ella se esfuma como el humo entre los dedos. No tiene familia, ya que sus padres no recuerdan haber tenido una hija, ni conocidos ni amigos. Ni siquiera tiene un techo donde resguardarse del frío, porque sencillamente Addie… no existe para el mundo. Con esa maldición, el diablo irá visitándola a lo largo de los años instándola a que se rinda, a que decida poner fin a su vida y así él pueda quedarse con su alma…. hasta que, en 2014, ocurre algo que lo cambia todo por completo. Addie conoce a un chico en New York, Henry, la primera persona que es capaz de recordar su nombre y hacerla real pronunciando justamente las palabras que Addie ha deseado tanto escuchar desde hace siglos « Me acuerdo de ti ».

Si la primera parte de la novela se detiene en su peregrinación en solitario, en su descenso a los infiernos, la segunda es más chispeante, con la llegada de Henry a su vida. Además, Henry es un personaje excepcional y conmovedor por su falta de confianza en sí mismo con una familia poco o nada presente y grandes dudas. En cambio, Addie enamora por su carácter decidido, sus motivaciones, su ansia por vivir, por disfrutar cada momento, después de siglos de soledad y olvido. La relación entre ambos, su historia de amor idílico es simplemente abrumadora, mágica y hermosa pero también melancólica al mismo tiempo.





En cuanto al personaje de Luc, también conocido como el oscuro, me encantó. Me sedujo su carisma, su aura de magia y el misterio que lo envuelve, como ocurre con Darkling en Grisha, Nathaniel Thorn en Sorcery of thorns o Cardan en The Cruel Prince. Todos ellos son personajes muy parecidos: manipulan y quieren dominar a los demás, pero al final esconden su profunda soledad porque nadie se toma el tiempo de apreciarlos. La necesidad de poseer a Adeline y tomar su alma se vuelve cada vez más apremiante y podemos sentir esa evolución a lo largo de la novela. Su relación, como dos imanes opuestos, termina por unirlos y soldarlos. Me encanta la cara de ángel y demonio que le dio la autora, inspirándose en las fantasías de Addie para crear a este dios de la oscuridad.





Por esta y otras razones, los personajes nos parecen increíblemente humanos, complejos y realistas. Están muy bien construidos, incluso los personajes secundarios son tan reales como los principales. Nos dejamos transportar a este universo tan singular donde las páginas se deslizan por sí solas. Una vez pasadas las primeras 200, la historia se vuelve verdaderamente adictiva. Queremos saber más, nos intriga Luc, los vacíos en el pasado de Addie, ¿por qué Henry es capaz de recordarla mientras el mundo sigue igual?, ¿qué ha cambiado?, ¿qué ocurrirá cuando el diablo descubra esa grieta en su plan?... Porque, obviamente, nada queda al azar cuando uno de los jugadores es el demonio, cuando ya hace cientos de años que sabe que Addie forma parte de él, de sus tinieblas y, sobre todo, está dispuesto a lo que sea para demostrarle que su humanidad ya no es tal.






Esta novela, llena de violencia, poesía, amor y oscuridad, es una oda a la vida para recordarnos que de nada sirve vivir, que si no dejamos huellas en las personas es como si nunca hubiéramos existido. Además, la autora aborda temas específicamente universales como el miedo al paso del tiempo, la muerte, la aprensión de no tener el control de nuestra vida, o de que ésta resulte insignificante, de poder elegir, la soledad,… Los temas adquieren significado y hacen eco de nuestros propios sentimientos al más puro estilo faustiano de Goethe, incluso con claras reminiscencias a El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde.







En definitiva, una trama original que conmueve y sorprende, con un ritmo pausado y unos personajes tan especiales como Addie, una joven heroína que podría parecer ingenua pero que resultar ser mucho más combativa y maquiavélica de lo que el "diablo" podría haberse imaginado. Addie os embarca en su aventura donde recorréis los acontecimientos de su pasado con sufrimiento o dolor pero también con notas artísticas de esperanza. Con un estilo más maduro, más elaborado y capítulos cortos, Schwab os atrapa en la historia de Addie desde la primera página, logrando que empaticéis y os enamoréis de ella. El pasado y el presente se alternan para transmitir una historia que sucede en distintos lugares del mundo, Francia o New York son algunos de ellos, en unos contextos preciosos y oscuros a veces, de los que no querréis salir. Un relato conmovedor, con un final triste y melancólico... que no os dejará indiferentes. De modo que leedlo, aunque solo sea una vez en vuestra vida. Eso sí, como ya dije anteriormente, no es un relato lleno de acción, así que si eso es lo que esperabais, entonces no lo leáis porque os decepcionará. En lo que me concierne, he devorado esta novela como quien come una tarta de chocolate, he saboreado cada migaja, he mordisqueado al máximo la trama y he apreciado la dulzura de cada frase. Si por mí fuera, podría pasarme largas horas hablando de ello, pero todo llega a su fin,… salvo la vida de Addie, a quien siempre recordaré a pesar de su maldición.