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domingo, 25 de julio de 2021

Hablemos de...





Dejando de lado la arrogancia ocasional de Bunbury, su vocalista, ningún otro grupo ha arrastrado consigo tal pasión, devoción y fanatismo en el panorama de rock nacional español como lo ha hecho Héroes del Silencio (conocido también por sus siglas HDS). Con una trayectoria musical labrada con la fuerza de cuatro discos de estudio, tres de directo, uno de rarezas, dos recopilatorios y, sobre todo, el coraje que pusieron todos sus integrantes en cada de uno de sus conciertos con el único objetivo de presentar públicamente las canciones que creaban. Y es que HDS causó tanto impacto ya desde sus inicios que la llevó a convertirse rápidamente en una de las bandas españolas con mayor repercusión fuera de las fronteras de la península ibérica. Cruzaron el oceáno Atlántico y triunfaron en Latinoamérica (Argentina,
México,…). Conquistaron el duro mercado europeo (Italia, Francia, Suiza pero, sobre todo, Alemania) con letras ambiguas, conceptuales, con una simbología muy particular, una discografía impecable de himnos y un estilo musical único y personal, alejado de los tradicionales cánones comerciales, que supo inspirarse en The Cure, The Doors o The Cult, entre otros, sin caer en mimetismos ni copias. Si hay algo claro en esta historia es que a Héroes del Silencio nadie les regaló nada, es más, desde sus inicios, se lo pusieron muy difícil. Sin embargo, lo que nadie pudo imaginar es que aquella banda de rock en castellano, formada a mediados de los años 80 en Zaragoza, cambiaría para siempre la historia de la música española. Con Bunbury a la voz, Juan a la guitarra, Joaquín al bajo y Pedro a la batería nada podía salir mal. Pero empecemos por el principio…

Las raíces del grupo se remontan a principios de los años 80, en Zaragoza, cuando un joven Enrique Ortiz de Landázuri Izarduy (conocido como Enrique Bunbury), que venía de Rebel Waltz y de tocar el bajo en Proceso Entrópico, se uniría a Zumo de Vidrio, banda formada por Juan Valdivia (guitarra solista) junto a su hermano Pedro Valdivia (batería) y que sería la verdadera antecesora de HDS. La ausencia sistemática del vocalista de la banda, el primo de los hermanos, hizo que Enrique comenzase a cantar en uno de los ensayos un tema de Bowie y, con el tiempo, terminó haciéndose con el puesto de vocalista. Por aquella época, los demás integrantes tenían la misma fiebre musical y también habían pululado por otros grupos zaragozanos, con sonidos y ambiciones diferentes. Pedro Andreu era el batería de un grupo llamado Modos, que versionaba a los Beatles. Por su parte, Joaquín Cardiel tocaba la guitarra en grupos como Edición Fría o Tres de ellos. Sin embargo, no fue hasta 1985 cuando realmente se configura definitivamente la formación de la banda y se cambía el nombre a Héroes del Silencio. Ellos eran Enrique Bunbury (voz y guitarra), Juan Valdivia (guitarra solista), Joaquín Cardiel (bajo) y Pedro Andreu (batería).











Durante los primeros años, y con un buen bagaje de conciertos locales, ensayos e incluso el primer premio de un concurso para grupos no profesionales, ganarían el respaldo de la prensa local tras publicar su primera maqueta. 1987 fue un año decisivo para HDS, ya que tras un concierto en la Sala En Bruto (Zaragoza) serían descubiertos por Gustavo Montesano (ex Olé Olé) que, viendo su pontencial, les pondría en contacto con la importante discográfica EMI y acabarían firmando su primer contrato discográfico. La propuesta, o más bien el reto, no sería nada sencilla: grabar un maxi single de cuatro temas (El mar no cesa, La lluvia gris, Héroe de leyenda y Héroe de leyenda en su versión maxi), con el que tendrían que superar las 5.000 copias vendidas si querían publicar un álbum completo. El reto superó las expectativas con creces, ya que consiguieron vender 30.000 copias, cifra aún no superada por ningún maxi de debut. Por supuesto, tras el apabullante éxito, se quedaron en EMI Hispavox.

En 1988, HDS edita su primer disco titulado El Mar No Cesa. En este primer larga duración se aprecian sonidos propios del post-punk, del pop rock gótico anglosajón, influencias de The CureThe Church Bauhaus, además de pinceladas de U2 motivadas por el estilo del guitarrista Juan Valdivia. Todo esto con una perspectiva ibérica que los dotaba de un estilo propio y único dentro de España. HDS defendieron con energía y solidez las canciones sobre los escenarios hasta tal punto que El mar no cesa se convirtió en disco platino. La fuerza de su ejecución ya se perfilaba como su principal arma, sin embargo pronto empezaron un viaje hacia el rock más eléctrico y abultado, curtiendo sus canciones y explorando paisajes crípticos que se han convertido en su marca, en su seña de identidad y el principal valor para los miles de seguidores que, primero en España y luego en Europa, han ido consiguiendo a lo largo de su carrera. Tal vez se deba a que HDS surgieron en el momento preciso y en el lugar adecuado: a mediados de los años 80 el rock necesitaba nuevos ídolos que sustituyeran desde la contemporaneidad a las gastadas estrellas de los años 60 y 70 y que renovaran el paisaje tras la hecatombe artística y la consiguiente domesticación de la generación postpunk.

















En 1989, HDS conoció al músico británico de origen latino, Phil Manzanera, guitarrista de Roxy Music y productor reputado que rechazaba los artilugios gratuitos. Así es como nace y se graba Senderos de Traición (EMI, 1990), en el que por fin captan la fuerza de sus conciertos y consiguen una producción satisfactoria, eliminando todo lo superfluo para revalorizar, por encima de todo, las propias canciones. Con la llegada de Phil Manzanera, HDS va dejando atrás, poco a poco, aquellos inicios marcados por la evolución de sonidos de los ochenta (del Pop y la New Wave al Post Punk) que se apreciaban en las primeras grabaciones. El sonido se endurece dejando entrever algunas reminiscencias con formaciones británicas de la talla de The Mission o The Cult. La constancia, la perseverancia, el trabajo duro, las giras interminables, la habilidad para crear himnos arrolladores, el insospechado triunfo en Alemania y Europa,… fue todo un logro que hizo que en España se fuese cambiando la imagen que se tenía de la banda hasta entonces por parte de algunos críticos que, en muchos casos, les machacaron gratuitamente. Y es que, ya desde el primer álbum, fueron criticados por un sector de la prensa española. Este hecho hizo que los integrantes de la banda adoptasen una actitud chulesca y arrogante para contrarrestar su timidez y hacer de escudo ante la prensa nacional. El disco fue número uno y consiguió tres discos de platino en España. La banda zaragozana se había encumbrado al podio del triunfo y, con más de medio millón de copias vendidas del álbum, su ciudad natal se erigía como cuna de numerosas bandas de rock. En medio del esplendor, ellos estaban dispuestos a recorrer el mundo entero en furgoneta, movidos por las ganas de tocar encima de un escenario ante un público que hablase español o cualquier otro idioma. Decenas de conciertos en Alemania, Bélgica, Italia, Francia, Suiza, Dinamarca, Holanda… y centenares de miles de discos vendidos en esos países dieron prueba de ello.














Todos esos conciertos quedaron inmortalizados tras la publicación en 1991 de otro nuevo disco en directo grabado durante toda la gira y que llevaba como título 'Senda ‘91'. Tras una gira mastodóntica, palos y halagos, reconocimiento internacional y un cansacio descomunal, HDS inicia la grabación de su tercer álbum, El espíritu del vino, E
MI 1993. El grupo se orientó hacia un rock más duro, experimentado e incluso psicodélico, en gran medida debido a las influencias del guitarrista Juan Valdivia, cuyo creciente interés estaba puesto en grupos del panorama hard rock, y ejemplo de ello son las canciones "El camino del exceso" o "Los placeres de la pobreza". Internacionalmente, y por supuesto a nivel nacional, HDS llegó a MTV, que emitió conciertos y promovió sus vídeos musicales en toda Europa. Si Senderos de Traición significó el salto, El espíritu del vino fue la consagración. Las ventas aumentaron y la lista de fechas de conciertos fue mucho más larga. Por otra parte, antes de empezar este tour, Alan Boguslavsky, guitarrista mexicano que habían conocido durante una gira por Latinoamérica a finales de 1992, se unió al grupo como guitarra rítmica de apoyo y así, con cinco miembros por primera vez, viajaron por el «Camino del Exceso», gira posterior a la edición de este tercer disco. Poco después, Boguslavsky terminaría siendo un miembro más de la banda, componiendo con ellos, aunque sin salir en las fotos promocionales de su siguiente álbum. La gira del álbum fue otro éxito, y quizás la mejor de la banda en su historia, en la cual volvieron a recorrer Españabuena parte de Europa, y les llevó incluso hasta México, Argentina o Chile. Otra enorme gira que deja exhausta a la banda y que lleva aún más al extremo las relaciones entre los ahora cinco miembros del grupo, por lo que deciden tomarse unas vacaciones bastante largas al acabar, lo que hizo pensar a los seguidores que algo no iba bien en el grupo.















Para el cuarto trabajo de la carrera de la banda, Héroes se refugiaron en Benasque (Aragón) buscando un lugar idílico y aislado para rebajar las tensiones y componer nuevas canciones donde plasmar sus sentimientos. Sin embargo, con la llegada de turistas, decidieron marcharse al Reino Unido donde terminaron de cuajar todas las ideas, pero también donde los nervios y las tensiones estuvieron más a flor de piel. De las sesiones de Benasque y Londres salieron las canciones que se grabarían en los Soundcastle Studios de Los Ángeles, bajo la atenta mirada de Bob Ezrin (productor de álbumes de Alice Cooper, Pink Floyd, Peter Gabriel, Kiss o Lou Reed entre muchos otros) y del reputadísimo ingeniero Andrew Jackson, quien también había trabajado con Pink Floyd.

El resultado fue Avalancha (1995), el disco más duro del grupo, claramente enfocado hacia el hard rock y con temáticas sociales por medio de textos menos crípticos. En la lista de canciones figuran himnos como “Iberia sumergida”, “La chispa adecuada”, “Avalancha” o “Deshacer el mundo”. El disco resultó ser justamente una avalancha impresionante de canciones que desbordaban fuerza e invitaban a reaccionar contra la apatía, el cinismo y el escepticismo de la sociedad.







Con Avalancha, repitieron número uno y consiguieron dos discos de platino en España, volvieron a trascender en países como Alemania y Suiza, y lograron introducirse todavía más en países latinoamericanos. Ese hecho les llevó a una nueva gira mastodóntica de más de tres meses de duración y más de 60 conciertos por España, media Europa (Italia, Hungria, Austria, Holanda, Inglaterra, Finlandia, Suecia, Dinamarca,…) países latinoamericanos (México, Argentina, Chile,…) e incluso Estados Unidos. Precisamente, Estados Unidos fue el último país que pisaron como grupo. La aventura, que desde hacía meses era absolutamente insostenible por parte de la banda, se acababa de forma abrupta. De hecho, un mes antes ya habían anunciado su separación, pero, de repente, todo se precipitó. La ruptura de la banda española más importante del momento fue traumática no sólo para los mismos integrantes de la banda sino también para los miles de seguidores repartidos por todo el planeta. El motivo de la separación no estuvo demasiado claro: mal ambiente entre los miembros, haber llegado a su meta, no poder superarse a ellos mismos o el agobio producido por las interminables giras. Las opiniones se multiplicaron y las entrevistas a los miembros no arrojaron luz. Lo cierto es que el choque entre Bunbury y Valdivia era manifiesto. Los demás intentaban calmar la tensión, pero no funcionó. Aparte de esa batalla de egos, se sumaron otros factores, como los engaños del representante (y su adicción a la heroína), la muerte del road manager, Martin Druille, o una distonía focal en la mano de Valdivia, que entorpecía su actividad. Los ocho meses de esa gira se eternizaron. Y al acabar, todo estalló, aunque el mito permaneció.


Al final de la gira Avalancha, salió al mercado un doble CD, Parasiempre (1996), que recogía los mejores momentos de su última gira en dos conciertos (Madrid y Zaragoza) y que, de nuevo, obtuvo el número uno en las listas. Desgraciadamente, éste sería el último disco del grupo, ya que la banda se disolvería poco después de ese trabajo. A partir de ese momento, el grupo deja de componer, y la compañía discográfica decide sacar cada poco tiempo un sinfin de nuevos CD de conciertos, recopilatorios, rarezas, remasterizaciones, ediciones conmemorativas y todo tipo de material para los seguidores incondicionales del grupo. Así, en 1998, sacaron a la venta Rarezas, disco que contenía algunos temas inéditos como "Virus" o "Babel", versiones en vivo y de estudio que nunca salieron a la luz o fueron ediciones limitadas y de difícil acceso.

En 2000, se lanzó, tras la desaparición del grupo y en el que sí participaron todos los integrantes de HDS, el recopilatorio Canciones 84-96’ que contenía todos sus éxitos remezclados, remasterizados e incluso, en algunas canciones, Enrique Bunbury regrabaría voces para diferentes canciones, que mejoraría notablemente el resultado final de los temas mezclados. La realidad es que HDS es una de las bandas que más pasión de coleccionista ha despertado en España, y no sólo por el material promocional como discos pensados para la radio (Los 40 principales) que no circulan comercialmente y que se revalorizan asombrosamente, también piratas y documentos con toda la iconografía, camisetas, fotos, portadas, posters,... que afloraron alrededor de un grupo ciertamente singular que pasaba por un momento esplendoroso de su carrera. Recorrieron varios países europeos tocando en directo, abriéndose camino con la fuerza de su música, no con una campaña de promoción privada o institucional. Vendieron más de seis millones de copias alrededor del mundo, pese a no cantar en inglés, idioma dominante en la música rock. Tocaron en festivales de gran audiencia (Rock Am Ring, Nurbunrgring, Rock Against Racism,…) sin renunciar un ápice ni a su música ni a sus letras. Aparecieron en los programas de las principales televisiones europeas (Rockopop, Most Wanted de MTV,…) y en las portadas de las revistas musicales grandes y pequeñas (El Gran Musical, Orpheo, PopCorn, Rolling Stone,…). Para la crítica no son material inerte y no han pasado indiferentes: unos se emplearon a fondo en desacreditarles mientras otros se deshicieron en elogios, quienes participaron de la emoción de sus canciones y conciertos son, como siempre, quien más partido sacaron.

Con un Bunbury ya consolidado en su carrera en solitario, Héroes del Silencio se reunieron veinte años después, un 14 de febrero de 2007, para cicatrizar heridas y dar el adiós definitivo a sus seguidores mediante un tour que se llamaría Heroes del Silencio Tour 2007, algo que no pudieron hacer en su momento por la forma en la que terminó todo. Sin embargo, en este tour no contarían con el quinto « heroe », el guitarrista Alan Boguslavsky, por deseo expreso de la banda. Boguslavsky fue sustituido por el también guitarrista Gonzalo Valdivia, hermano de Juan, más conocido en la música aragonesa como «El Alquimista». La gira consistió únicamente en diez conciertos repartidos entre España, México, Estados Unidos, Guatemala y Argentina. Las entradas se vendieron en tiempo récord a los pocos minutos de ponerse a la venta, llegando a sobrepasar los límites en recintos de aforos registrados de hasta 60.000 espectadores en México y 83.000 en el circuito Ricardo Tormo de Valencia, lo que provocó, en este último, un monumental atasco en las principales vías de acceso al recinto, con más de 30 kilómetros de retención. Tras finalizar la gira, Bunbury confirmó el final definitivo de la banda y declaró que continuaría su carrera en solitario.

Este podría haber sido un final triste, pero como decía Bunbury en una de sus canciones «aún hay cajas con sorpresas». Una de ellas fue la publicación del libro Héroes del Silencio. El sueño de un destino, 2007, de Matias Uribe. Una biografía artística repleta de confidencias y anécdotas que nos acerca un poco más a las respectivas personalidades de HDS, a los momentos previos al éxito masivo, vividos en un clima de confianza, en entrevistas en casa de Enrique o Juan, o audiciones en casa de Joaquín, o charlas de barra de bar con Pedro. Esta cercanía con los seres humanos que hay detrás de quienes para muchos son ídolos aporta elementos para dibujar una nueva imagen de ellos, quizás ni completa ni definitiva, pues todo individuo cambia a lo largo de la vida, pero sí más tangible y definida. En su relato, Matías Uribe desvela detalles clave para entender algunas cosas: las bambalinas del fichaje por EMI, verdades y mentiras sobre "Apuesta por el rock'n'roll", el verdadero porqué del fichaje de Alan, las claves ocultas de la desintegración del grupo... y ofrece puntos de vista insospechados, como el de los propios padres de Bunbury. Con el autor, entraremos en el local de ensayo de Héroes de los primeros tiempos, nos acercaremos un poco más a sus respectivas personalidades, escucharemos confidencias y reviviremos anécdotas. Viajaremos a Berlín y, tras el concierto, subiremos a la habitación del hotel para seguir asistiendo a la distendida charla con Bunbury. Y todo ello se entreteje también con numerosas fotografías, algunas inéditas, entradas de conciertos, hasta de los más antiguos credenciales: carteles, discos y todo tipo de objetos... "Héroes del Silencio. El sueño de un destino" no es ningún retrato oficial, sino fragmentos de un espejo, guardados  en el tiempo por la prodigiosa memoria de Matías Uribe, ordenados y recompuestos para ofrecer una mirada distinta, tomada desde otro punto. Son Héroes del Silencio, de cerca.

Otra de esas sorpresas llegaría 14 años después, revitalizando aún más el fenómeno Héroes del Silencio por dos motivos. Por un lado, el documental dirigido por el realizador gaditano Alexis Morente y estrenado en Netflix recientemente, «Héroes: silencio y Rock & Roll», un documental muy bien desarrollado que cuenta con testimonios y la presencia de los cuatro integrantes del HDS, además del mexicano Alan Boguslavsky, quien integró la banda entre 1993 y 1996. También consta de sorprendentes imágenes inéditas de archivo y sinceras confesiones de personajes que fueron parte del ascenso como Phil Manzanera, Diego A. Manrique, etc… Y de algunas voces más controvertidas y polémicas en la carrera de HDS como es el caso de los productores de sus primeros trabajos o de Pito Cubillas (los problemas legales y con las drogas de éste último no le dejan bien parado). En definitiva, el realizador Alexis Morente ha querido reflejar sin disfraces la trayectoria de la banda que soñó con el estrellato del rock, lo consiguió y perdió la amistad en el camino.

El segundo motivo es el libro Héroes de leyenda, de Antonio Cardiel, hermano del bajista Joaquín Cardiel, que, aunque no cuenta con el testimonio de Bunbury, se considera la biografía definitiva de la banda. Cardiel narra durante 500 páginas la gestación, la gloria y la decadencia de Héroes del Silencio. Con información privilegiada. Antonio Cardiel vivió toda la historia en primera línea como hermano de Joaquín. En Héroes de leyenda se narra la soledad de Valdivia en los estertores del grupo cuyos compañeros no fueron lo suficientemente empáticos ante sus dolencias. En el libro solo falta el testimonio de Bunbury (una ausencia cubierta con hemeroteca). El cantante se descolgó a última hora después de dar el sí. La historia de Héroes del Silencio está llena de retos cumplidos y de afrentas pendientes. Cuatro chavales de Zaragoza con una determinación innegociable por dedicarse a la música. Un documental y un libro absolutamente complementarios que sirven para reivindicar el legado de una banda mítica e histórica de la música popular española.
















Vendieron millones de discos. Llenaron estadios en medio mundo. Y dejaron himnos que aún corean varias generaciones. Héroes del Silencio, una banda nacida en Zaragoza en los años 80, se convirtió en un mito a pesar de su corta existencia. Quizás fueron sus letras de múltiples interpretaciones, la arrogancia, el carisma y la voz gutural de Enrique Bunbury o la separación repentina lo que dejaron a miles de seguidores hambrientos de una religión que, hoy día, aún sigue vigente. Por suerte, el reencuentro de HDS, en 2007, con esos únicos 10 conciertos por todo el mundo les permitió amistarse con todos sus seguidores, además de aportarles beneficios. En definitiva, fue un final feliz para los fans y también para la banda, o casi, que se retiró en una época en la que estaban en la cima de las ventas. Pocos grupos han evitado lucrarse más allá de lo posible, aunque fuera por desavenciencias. Muchas otras bandas, cuyas carreras también fueron cortas, lo hicieron, pero nunca más regresaron. Héroes sí les dieron ese placer a sus fans, aunque fuera por una vez.

       
                                            

domingo, 18 de julio de 2021

Bandas de rock/pop español que marcaron a una generación.

Con la llegada de la década de los 90, España entraba en la Unión Europea, exactamente cuatro años antes. Poco después, comenzaría a recibir fondos de ayuda para la renovación del patrimonio nacional, subvenciones para mejorar la agricultura y una serie de medidas destinadas a mantener la economía nacional dentro de los límites exigidos para entrar en la moneda única, el Euro. Culturalmente, los noventa fueron años gloriosos para la música rock, y también la música pop, en el panorama internacional. Fue la década de grupos míticos como Red Hot Chili Peppers, Korn, The Cranberries, Smashing Pumpkins, Nirvana, Guns N’Roses, Pearl Jam o Green Day. En el panorama nacional, el rock no se quedó atrás. Si bien muchas de las bandas que surgieron en esta década empezaron, en realidad, a cosechar éxitos unos años antes, durante la conocida Movida Madrileña, fueron, sin duda, la base de lo que vendría después. Y es que las bandas Made in Spain, marcaron la última década del siglo XX. Muchas de ellas aparecieron con sonidos nuevos y modernizados dentro del paradigma musical. Fue la década de las baterias electrónicas, de la tecnología digital y multimedia, de la creación de las mejores letras de canciones en español que se hayan escrito en mucho tiempo, que hablaban del amor en todas sus facetas, con ritmos pegadizos que no se podían dejar de cantar, con melodías que, aunque muy similares entre sí, convertían cada tema único en su estilo. Sonaban en la radio, en los viajes en coche, en programas de televisión, en Internet, llenaban MP3 y hacían soñar entre pósteres, revistas y entradas de conciertos. Sin duda, son canciones que forman parte de la vida de much@s de nosotr@s, que se quedaron retenidas como un recuerdo permanente en las cápsulas del tiempo y que producen una profunda nostalgia escucharlas con el paso de los años. Así que cerrad los ojos y recordad cómo sonaban aquellas canciones tan mágicas que tanto nos hicieron soñar, suspirar, cantar, bailar y hasta gritar. ¿Preparad@s para viajar al pasado?

La banda  de pop rock español más ecléctica de la época por excelencia. Triunfaron en los 80 y siguieron haciéndolo hasta mediados de los 90. Los hermanos Cano y Ana Torroja son un ejemplo de éxito musical potentísimo. A día de hoy tod@s seguimos tarareando sus canciones.


Manolo García y Quimi Portet, El Último de la Fila, fueron icónicos del Pop Rock español de la segunda mitad de la década de los ochenta y primera mitad de los noventa. Con una propuesta tan personal y ajena a las modas, el dúo catalán logró un inesperado éxito y generó una base de seguidores que se mantuvo fiel hasta el final, ese 1998 en el que oficializaron una separación que era un hecho tras su disco final, La rebelión de los hombres rana (1995).




Uno de los grupos más carismáticos y éxitosos de la movida madrileña de los años 80, pero también estuvo marcado por la tragedia a causa de las muertes de su compositor principal, Enrique Urquijo, y de sus baterías Canito y Pedro Antonio Díaz. Cuarenta años después siguen dando guerra en los escenarios con Álvaro Urquijo al frente.



Nadie duda que Radio Futura fue uno de los grupos más influyentes en la historia de la música española hasta el punto de ser considerados como la cúspide creativa de la Movida y precursores del rock latino. Arriesgaron con su repertorio y ganaron, contribuyendo a modernizar el entramado comercial de la época. En 1990, publicaron uno de sus discos más destacados, Veneno en la piel, algunas de cuyas canciones, como Veneno en la piel o Corazón de tiza sonaron continuamente en todas las radios españolas e hicieron que el quinto álbum de Radio Futura se convirtiera en el único de toda su discografía que llegaba al nº 1 de la lista oficial de ventas durante cinco semanas consecutivas. Y es que nunca un rock sonó tan bien en español.



Fueron los poetas españoles de la calle y, como a muchos rockeros, no les faltaron oportunidades de sembrar polémica con su rock transgresor, duro, agresivo y sucio. Sus letras, contaban problemas humanos y marginales como el sexo, las drogas o el amor en constante relación con la poesía. 



Sin duda, este es uno de los mejores grupos de los 90 en español. Corría el verano de 1990 cuando salió uno de los hits La culpa fue del cha cha cha de este grupo de la Movida Madrileña. Una mezcla de rock y ritmos de pop que dejó la banda en lo más alto.




 

Uno de los imprescindibles y que todavía perdura entre los mejores grupos del panorama musical español a pesar incluso del cambio de su vocalista. Cinco álbumes distintos llenos de éxitos que nos hicieron vibrar y subir el volumen de la radio cada vez que sonaban. Su trayectoria en el mundo de la música se inició en 1996. Cuatro grandes amigos decidieron juntarse para hacer lo que más les gustaba, la música. Amaia Montero sería la voz de sus canciones, aunque no la única, y la quinta miembro del grupo.



Jarabe de Palo es otro de los grupos de los 90 en español. Encabezado por Pau Donés, hizo bailar a  todo el país con La Flaca, un clásico entre los clásicos, que significó el despegue de su carrera con Jarabe de Palo.

Con La Flaca y Depende, sus dos primeros discos, la banda estuvo de gira de forma continua, prácticamente durante cinco años. Su trayectoria por los escenarios fue fantástica. Su música siguió triunfando hasta con el anuncio de su enfermad de cáncer de colon en 2015. No se rindió y siguió celebrando la vida a través de la música, componiendo, realizando conciertos, dándose a la gente. Desgraciadamente, Donés falleció en 2020.



El dúo zaragozano integrado por Eva Amaral y Juan Aguirre nació en 1992. Ambos se conocieron en un bar musical en Zaragoza. En aquella época, ella tocaba la batería en un grupo de punk-rock y era la voz solista de otro. Él era un genio con la guitarra, con un toque muy especial a la vez que peculiar. Desde entonces, ha llovido mucho. A lo largo de toda su trayectoria como dúo, de estilo pop, el éxito les ha acompañado allí por donde han pasado, él a la guitarra y ella poniendo la voz. Actualmente, llevan más de dos décadas repletas con temas imprescindibles que forman parte posiblemente de la banda sonora de varias generaciones, sin olvidar los numerosos premios conseguidos, entre los que destacan tres Premios Ondas, diez premios de la Música o dos MTV Europe Music Awards o el premio Nacional de las Músicas Actuales. Desde su primer disco “Amaral” publicado en 1998 hasta su última referencia “Nocturnal” de 2017 han pasado más de 20 años. 



El tándem formado por Mikel Erentxun y Diego Vasallo rayaban la perfección y se definían con un estilo basado en un pop-rock alternativo. Algo de acústico y sencillo que contrastaba con el rock radical del panorama vasco del momento.  Uno de sus temas, Cien gaviotas, fue nombrado como tema del año por muchas cadenas de radio. Su éxito siguió ascendiendo motivo por el que, tras años trabajando en nuevos proyectos, sacaron El grito del tiempo con el que se convirtieron en el grupo español con más ventas en el año de su estreno con temas míticos como En algún lugar o Una calle de París, que aún suenan con idéntica fuerza y certifican que este álbum supuso un hito más en la trayectoria del grupo y dentro del rock en castellano de los años 80.



Nacha Pop fue uno de los grupos más importantes y venerados de la movida madrileña. Todo comenzó en 1978, cuando dos amigos de colegio, Nacho García Vega y Carlos Brooking, se unen a los hermanos Jaime y Antonio Vega (primos de Nacho) para crear una de las bandas españolas más legendarias de música pop. La banda graba su primer disco en 1980, incluyendo sus canciones más famosas como “Nadie puede parar” o  “Chica de ayer”. Ésta última se convertiría en el himno de toda una generación. Así, comienza una carrera musical que les llevaría a grabar varios LP, y convertirles en número 1 en España en sucesivas ocasiones, consiguiendo disco de oro y consagrándose como uno de los grupos con más seguidores del panorama nacional.



Dejando de lado la arrogancia ocasional de Bunbury, su vocalista, ningún otro grupo ha arrastrado consigo tal devoción y fanatismo en España como lo ha hecho Héroes del Silencio. Y es que fue uno de los grupos de rock con más éxito no sólo en el panorama nacional sino también en el internacional. Triunfaron en Latinoamérica y conquistaron el duro mercado europeo (Italia, Francia, Suiza, pero sobre todo Alemania) con letras ambiguas, conceptuales, con una simbología muy particular, una discografía impecable repleta de himnos y un estilo musical único y personal, alejado de los tradicionales cánones comerciales, que supo inspirarse en The Cure, The Doors o The Cult, entre otros, sin caer en mimetismos ni copias. Con Bunbury a la voz nada podía salir mal. Para desgracia de much@s, y también la mía, pues sí, fue y sigue siendo uno de mis favoritos, la banda se separó tras 12 años juntos, en el 1996. Aún así, Héroes del Silencio no sólo se quedará «parasiempre » en la memoria de tod@s aquell@s que adoraron su música sino también en el tiempo. Tanto es así que 25 años después de su separación, Netflix estrenó un documental, en abril de este año, Héroes: silencio y rock & roll que confirma que, parafraseando la canción Héroe de Leyenda, «siempre en la oscuridad, la voz no tiene sentido: el silencio lo es todo». El realizador gaditano, Alexis Morante, ha querido reflejar sin disfraces la parábola de la banda que soñó con el estrellato del rock, lo consiguió y perdió la amistad en el camino. Héroes: silencio y rock & roll”, cuenta con testimonios de los cuatro ex integrantes de la formación original: Enrique Bunbury, Juan Valdivia, Joaquín Cardiel y Pedro Andreu, además del mexicano Alan Boguslavsky, quien la integró entre 1993 y 1996. También consta de sorprendentes imágenes inéditas de archivo y sinceras confesiones de otros personajes que fueron parte del ascenso, la apoteosis y el cierre de un grupo que, aún hoy, forma parte decisiva de la historia del rock en español.


Y vosotr@s, ¿con qué banda de rock/pop español os quedáis?